El retrato

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En un paisaje donde sube el número de parados, se deshincha el globo de Pemex, siguen los recortes en educación y aumentan las ayudas a los colegios del Opus, uno de los “retratistas” que mejor le conocen deja plasmada, al mínimo detalle, la foto del presidente Rajoy.
Pedro J., al que muchos recordamos como uno de los valedores, por no decir validos, de Aznar con quien compartía balcón en los desfiles procesionales o en otros fastos, y que conoció a fondo y de cerca a Mariano, al que le dedicó elogios y halagos, pintándolo de forma que resaltara su figura tapando los defectos, el pasado domingo se dedicó al retrato puro y duro, dejando al lado los retoques favorecedores.
Y le “sale” una foto en sepia, de 1840, año en el que el partido moderado se “monta” una reforma electoral torticera, tramposa, hecha a medida. Y traslada ese retrato a la propuesta municipal de Rajoy, que “supone dinamitar el sistema parlamentario proporcional” y ahora, como entonces, se tata de “despojar del derecho al voto de una parte significativa de vecinos y de establecer la designación directa de los alcaldes por el jefe político de la provincia”.
Ilustra su artículo Pedro J. con un “retrato” de Mariano como la reina gobernadora que bendijo esa reforma queaños después, Rajoy quiere acomodar con la colaboración de “María Dolores de las Mentiras y su pajecillo Riquete el del Copete, retortijen y despanzurren, dinamiten, con mentiras el actual sistema de representación proporcional y democrática parlamentaria que rige todas nuestras instituciones”.
Advierte Pedro J. de que como nada se dice de listas abiertas, primarias etc., el cabeza de lista, según busca el PP, seguirá siendo designado por la cúpula del partido. Por el aparato y de forma digital. Y, sostiene Pedro J. que esta farsa chapucera ideada por Rajoy “trata de salvar el culo de los alcaldes que saldrán a competir con el lastre de su romo, incompetente y mendaz liderazgo. Una trampa, remata, para que os apañéis como podáis.
En este paisaje de corrupción, paro, recortes y con el imperio negándole su apoyo al presidente Rajoy (la última encuesta le concede una aceptación 3,5% entre la ciudadanía), el retrato que firma Pedro J. es demoledor: nos lleva a 1840, en tiempos de la reina gobernadora. Ya un juez lo situaba en el franquismo.

El retrato