La nueva normalidad de ir al cine

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Un plan hasta hace unos meses tan cotidiano como ir al cine para muchos es ahora una actividad de riesgo. Lo más curioso es que estos, los que dicen que no van a volver a entrar a una sala, suelen ser los mismos que luego recorren terrazas y tiendas sin reparo alguno, caminan sin mascarilla si la calle está poco concurrida y se olvidan del metro y medio de distancia en cuanto pisan la playa. Para ellos, y para todos los demás, por supuesto, el gesto de los reyes, que el sábado fueron a unos cines de Madrid como muestra de apoyo al sector. Los músicos y los actores de teatro deben ya de estar esperando la foto en alguno de sus espectáculos, igual de necesitados de respaldo que la industria cinematográfica como están. Parece que el sector cultural, al que todos recurrimos durante el confinamiento, es uno de los grandes olvidados de este plan de recuperación nacional.

La nueva normalidad de ir al cine