Faltan nueve dias

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Y ustedes pensarán… para que se celebren las elecciones ¡y no les falta razón, pero les digo, no se hagan ilusiones. En realidad, también faltan 8 días para que empiece la siguiente campaña electoral, la de las municipales, autonómicas y europeas. Y es que en España nos hemos acostumbrado a vivir en campaña electoral permanente. 

Los millones que tanto se necesitan para tantas cosas los vemos correr en cartelería, publicidad, mítines y gastos varios, además de las subvenciones que pagamos todos a los partidos políticos y que suman muchos más millones de los que nos imaginamos. Los impuestos que pagamos se dedican en parte a estas actividades políticas para aquellos que hablan de nuestro sufrimiento con tanta indolencia y tan poca empatía. 

Ni tan siquiera se ponen de acuerdo para enviarnos una única carta con todas las papeletas y ahorrar así unos cuantos milloncejos, pero es que a ellos no les duele porque, al final, lo pagaremos entre todos. Y claro, algunos nos preguntamos porqué no se racionaliza el calendario electoral para bajar costes económicos y, sobre todo, psicológicos. 

La saturación que padecemos de tanta elección y tanta campaña y precampaña nos revuelve sentimientos encontrados porque mientras asistimos al gran espectáculo político, seguimos conviviendo con nuestros problemas reales, nuestras hipotecas, nuestras familias, nuestro paro y también con nuestras deudas. Aquellos que no podían encender la calefacción de su casa siguen sin poder hacerlo, los que se encuentran fuera del mercado laboral por su edad permanecen en el paro, nuestros jóvenes siguen viendo su futuro lejos de aquí y a los pensionistas no se les aclara su futuro porque desde el poder, nadie les dice la verdad y se les moviliza para crear ambiente, pero sin una clara vocación de tranquilizarlos con su futuro. Mientras, se nos anuncia una nueva recesión que ya amenaza cuando aún no hemos salido de la crisis que nos asfixia lentamente, pero con un agravante y es que muchas familias han conseguido capear el temporal tirando de los ahorros de padres y abuelos, pero eso ahora, ya no existe. Se ha roto el “cerdito” tantas veces que ya no le queda nada dentro. Pero bueno, con tantos políticos y tantos partidos preocupados por nosotros se supone que buscarán soluciones a nuestros problemas. 

Pues tampoco, los políticos españoles se han convertido en parte de nuestros problemas y no se les ve en la parte de las soluciones. Unos que quieren romper España, otros que proponen gastar lo que no tenemos en lo que no queremos y, muchos de ellos, buscando solución a su propio problema al margen de los problemas de la gente. 

Agarrarse a un sueldo los próximos cuatro años parece más urgente que atajar los problemas de la ciudadanía, para esto no hay prisa, ya cada uno se buscará sus lentejas como pueda. Como aliño a esta ensalada electoral, nos llenan de noticias falsas, “fakes” que les llaman ahora y así la confusión es perfecta para que votemos con miedo o con un criterio errático de voto útil a izquierda o derecha sin saber, en realidad, lo que votamos. 
Ellos felices, porque con nuestro voto arreglan su presente y nosotros “pasmados” porque no sabemos lo que va a ser nuestro futuro con lo que votemos. Me importa España y los españoles, pero de esto escucharemos hablar a muy pocos porque lo que les preocupa a algunos es si pactan con separatistas y a otros si pierden votos por su derecha.

V
otaré sin miedo y sin complejos, pensando en España y en el futuro de mis hijos. Que más utilidad puedo pedir.

Faltan nueve dias