"PATIÑO"

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Quien haya podido seguir el devenir del papel de los ejércitos españoles a lo largo de las últimas tres décadas, habrá podido vislumbrar la capacidad de modernización, entre otros cuerpos, de la Armada.

Tan vinculadas a esta ciudad, sin la que esta, con toda probabilidad, no existiría, las Fuerzas Navales han afrontado un proceso de cambio que, en mayor o menor medida, también ha supuesto la modificación de muchos conceptos propios. No ya solo por la pérdida de la Flota, con base en Rota desde hace años, sino también por los que derivan de la participación de la Armada en misiones internacionales.

De este puerto partieron en 1991 las primeras unidades españolas que tomaron parte en un conflicto internacional, el de la primera guerra del Golfo Pérsico. Pero los conceptos de la intervención no son ya los propios de una época en la que se consideraba el papel de las Fuerzas Armadas como meros componentes intervencionistas.

Desde entonces, pasados ya más de dos decenios, es la labor de prevención y la humanitaria la que ha vestido la actuación de los Ejércitos. Ahí están, entre las más recientes, las participaciones en Haití o la que se aborda de forma ininterrumpida en el Índico contra la piratería somalí.

El “Patiño”, que esta misma semana regresó a su base de A Graña, es el último ejemplo. En el camino, los cambios han propiciado una Armada profesional, de alta cualificación, capaz de comandar fuerzas internacionales. Toda partida tiene un regreso, siempre esperado.

 

"PATIÑO"