UN PASO ATRÁS

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La situación de Rita Barberá es políticamente insostenible. La senadora y exalcaldesa de Valencia debería dimitir ya, puesto que está haciendo un daño irreparable a su partido. No basta con que se haya mostrado dispuesta a declarar ante el juez que investiga las finanzas irregulares de PP. Más allá del procedimiento judicial los políticos que se ven inmersos en escándalos tienen que asumir sus responsabilidades políticas y eso pasa por cesar en sus cargos.
Las finanzas del PP en la Comunidad Valenciana apestan y la filtración de las conversaciones entre dirigentes pueden llevar a la conclusión de que Ali Babá y los cuarenta ladrones eran unos angelitos al lado de lo que allí ha sucedido. Barberá está haciendo un daño irreparable a su partido y colocando a los pies de los caballos a Rajoy, sobre cuyos hombros recae la responsabilidad de haber dirigido un partido donde se cometió todo tipo de tropelías.
Barberá resta de credibilidad el discurso de los más jóvenes del PP que apuestan por la regeneración. Y de nada vale señalar las vergüenzas de otros partidos, que también las tienen. Si Barberá siente la más mínima consideración y afecto por su partido debe dar un paso atrás y responder ante los tribunales de las sospechas que se ciernen sobre ella. Si resulta exonerada nada la impediría regresar a la vida pública, pero mientras tanto el mejor ejemplo que puede dar es que no se aferra al cargo. Lo decía el gran Julio César: “La mujer de césar no solo debe de ser honrada sino parecerlo”. Es lo que tiene que las Humanidades hayan sido desterradas de la enseñanza, que nuestros políticos no han leído a los clásicos. 

UN PASO ATRÁS