NO MÁS PAÑOS CALIENTES

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La última remodelación de envergadura de la Calle Real, como calle comercial, data de los años 50 del siglo pasado. Esta es la verdad y a partir de ahí, la Calle Real continuó como icono de zona urbana comercial de La Coruña. El crecimiento de esta zona se mantuvo mientras la actividad se concentraba en el centro, pero esto hoy ya no es verdad y como consecuencia más de 60 locales de la zona se encuentran vacíos y muchos de ellos en estado de abandono. En la propia calle Real, más de una docena de locales están desocupados, cosa que no tiene antecedentes en la historia de la céntrica calle.

Hoy, la Calle Real tiene su competencia en los grandes centros comerciales implantados irracionalmente en la ciudad. Esto supone un polo de atracción de clientes animados por la facilidad de aparcamientos gratuitos que estas superficies ofrecen y por la amplia oferta que proponen.

Lo mismo podemos referir a la Calle Barcelona, otro icono comercial de la ciudad en peligro de extinción. En esta calle y su zona de influencia son más de 100 los locales vacíos. La carencia de aparcamientos en superficie y la inexistencia de una política de reactivación de estas rúas las está abocando a su desaparición como puntos clave con atractivo para los clientes potenciales.

Por ello se propone al gobierno municipal que si tiene alguna idea la ponga en marcha de inmediato, pero ahora, cuando todavía estas calles son recuperables.

Me indican que Unión Coruñesa pone a disposición del alcalde de la ciudad los proyectos que para ambas calles presentaron en la pasada campaña electoral. La desertización comercial de estas calles es un claro perjuicio para la ciudad pero, además, supone el empobrecimiento patrimonial de todos los coruñeses que cuentan con propiedades en estas zonas Y, ya puestos, proponer al Gobierno Municipal que se dé un paseito por las inmediaciones de la Iglesia Castrense de San Andrés. Podrá comprobar “in situ” que el pavimento de la calle que de acceso a dicha Iglesia está hecho una absoluta porquería, de forma que los fieles que acuden al Templo tienen muchas papeletas de abandonarlo en ambulancia, la cual, por cierto, de momento ha de entrar por la calle del Orzán. Así que, aprovechando las originales obras que se realizan en la rúa de San Andrés, se puede destinar a tres hombres para cubrir la “desfeita” del atrio de la citada Iglesia. De nada.

NO MÁS PAÑOS CALIENTES