UN ALCALDE QUE NO ESTÁ A LA ALTURA

|

Una de las mayores satisfacciones que la vida nos reserva a quienes hemos escogido la política como camino de servicio público –probablemente la mayor– es ver reflejado en la sonrisa del prójimo el agradecimiento del problema resuelto, de la carencia satisfecha y del compromiso cumplido. Cuando esa gratitud viene de personas y familias a las que el destino les ha puesto el camino cuesta arriba el gusto cobra dimensiones que alcanzan lo más profundo de las emociones. El lunes fue un día de emociones, de satisfacciones y de mucha gratitud.
Con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, y coincidiendo con su décimo sexto aniversario, la Asociación Down Coruña se vistió de gala para abrir sus puertas a la ciudad en la que nació y en la que ha crecido. Además, estuvieron presentes los representantes de la Asociación de Vecinos de Pedralonga, vecinos generosos que no dudaron en compartir el espacio, cuando el anterior alcalde, Carlos Negreira, colocó encima de la mesa la opción de contar con un gran edificio compartido. 
Era una de esas ocasiones en las que la etiqueta impone la elegancia como actitud imprescindible y el respeto institucional como regla de juego esencial. A fin de cuentas, los allí presentes no éramos más que los invitados de un grupo de ochenta familias que cada día dan otras tantas lecciones magistrales de coraje y superación
Así lo entendió el presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, quien no tuvo reparos en reconocer en público el papel jugado por su antecesor, Diego Calvo, en alcanzar esta meta. Es de justicia y denota estilo reconocer el mérito de las personas por encima de sus colores políticos y de sus diferencias. Es de bien nacidos.
No merece la pena perder el tiempo ni los renglones en reprochar otras actitudes que, lejos del reconocimiento y la humildad, hacen del ninguneo su bandera y obvian deliberadamente la labor de quienes hicieron posible que estas ochenta familias tengan mejores condiciones para caminar hacia la integración. La elegancia ni se compra ni se vende. Se tiene o no.
Hagamos pues de estas líneas una cerrada ovación a Carlos Negreira que con su perseverancia ha hecho posible, junto con el apoyo de muchos otros y especialmente de la Junta Directiva de Down Coruña, que esta entidad disfrute ya de unas magníficas instalaciones, un nuevo espacio que les va a permitir caminar de la mano de un barrio que los acoge con los brazos abiertos. 
Quedémonos con la parte positiva y hagamos votos por que esta ciudad no pierda ese espíritu que la ha hecho referente en solidaridad. Seamos generosos y pensemos que ciertos olvidos denotan problemas de memoria y no estrategias diseñadas desde la envidia, la insolvencia y el rencor.
A Coruña no olvida a Picasso, ni el gran paso dado cuando San Juan fue reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional. No olvida los tapones del Castrillón transformados en equipamientos, ni el parque Adolfo Suárez que devolverá a los coruñeses un gran espacio verde. A Coruña tiene presentes los parkings de As Conchiñas y el Materno. A Coruña valora la ampliación de Alvedro, la Tercera Ronda, la transformación de la Marina y el Parrote y el Puerto Exterior. A Coruña es, señor Ferreiro, elegante, agradecida y bien nacida. ¿Y usted?

*Rosa Gallego es 
concejala y portavoz del PP
 

UN ALCALDE QUE NO ESTÁ A LA ALTURA