EL GOBIERNO NOS ECHÓ A LOS TIBURONES

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Los que se inventaron las OPA para absorber empresas, para enriquecer a directivos, se engañaron con las preferentes para cubrir objetivos, fallaron el Banco de España y los controles del Estado, con auditorías a la carta. Ahí empezó la ruina de la economía social estable y de libre competencia; triunfaron los tramposos provocando la crisis. Los gobiernos nos dieron la espalda, fueron los culpables de este desaguisado. Sabido es que la codicia es incompatible con los intereses generales, unos pocos hicieron apropiación indebida de la riqueza del pueblo. Los gobiernos, en vez de protegernos, nos echaron los tiburones.

Se ha dicho siempre que el libre mercado y la competencia son buenos para el bien común, pero estas prácticas destruyeron el tejido empresarial, con el discurso de la racionalización, provocando paro y miseria, en aras de la eficacia.

España tenía una buena red de cajas, entidades bancarias del Estado, Argentaria, Banco de Crédito Local ,Telefónica, Iberia, y Paradores Nacionales en vías de privatización. Sus ganancias revertían en la sociedad, siendo vendidas y tragadas por estos tiburones.

Ahora, para más inri, quieren privatizar los servicios públicos, sanidad, educación, la lotería e incluso la beneficencia, para mayor gloria y negocio de los especuladores. Triunfó la tecnocracia, iniciada en EEUU con Reegan y en el Reino Unido, contagiando a toda la UE, dependiendo de Washington sus decisiones. Hay que ayudar a los autónomos, pequeñas y medianas empresas, que crean el 90% de empleo, y evitar el riesgo del crack de los grandes grupos, que recogen las subvenciones aquí para emplearlas en el extranjero, aprovechando los salarios de miseria.

Estos grandes grupos ponen en peligro los proyectos de equilibrio social con competencia desleal. Hay que volver a potenciar el Estado sobre el poder fáctico del capitalismo salvaje, eliminar las subvenciones a las grandes empresas que tienen poder de corromper a las personas con responsabilidades en las instituciones del Estado.

EL GOBIERNO NOS ECHÓ A LOS TIBURONES