La consagración de Eugenia Vieito

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Quince millones de euros pueden volar si viajan en un furgón blindado, aparece un Dioni 2.0 y se los lleva. Quince millones de euros pueden desaparecer y acabar achantados en un banco de Suiza. Pero entonces por el medio tiene que andar un empresario o un tesorero del PP; vamos, alguien de derechas. Quince millones de euros pueden desaparecer como consecuencia del sobrecoste de una obra, materia en la que son especialistas los sociatas. Quince millones de euros pueden desaparecer de la caja de un club de fútbol si el presidente tiene que montar unos negocios para que sus hijos lleguen desahogados a fin de mes. Quince millones de euros pueden desaparecer si la concejala que se encarga de las finanzas de un ayuntamiento se llama Eugenia Vieito. No se los ha metido en el peto, ¡líbreme Dios!, se los va a meter en el peto a los bancos para pagar la deuda municipal. Es una pena, porque podían lucir más en inversiones, que anda que no hacen falta en A Coruña, pero como su labor en el Concello se limita a retrasarse todos los meses en el pago de las facturas, la pasta tiene que ir a la banca. Da la impresión de que han caído sobre la ciudad quince millones de desgracias... o más aún.

La consagración de Eugenia Vieito