EL ETERNO RESURGIR DEL NAVAL EN FERROL

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Las comparaciones siempre son odiosas, sobre todo porque es imposible apreciarlas bajo una única perspectiva. Así, estamos habituados a considerar que la comarca de Ferrol ha pagado como pocas el “falso” proceso de reconversión industrial de los años 80 y que este, lejos de evidenciar que fue una apuesta sin una sólida base –infraestructuras, vocación de cambio, iniciativa empresarial seria, adaptación y competitividad, por citar algunos ejemplos– derivó en un efecto contrario, como es el de tomar constancia de que la industria naval, que tanto caracteriza a la zona, no solo era vital sino indispensable en todo programa de futuro para el área geográfica. Las alternativas no han dejado de plantearse a lo largo de los últimos treinta y cinco años. Y todo para constatar que el tejido industrial privado que más crece es que el que poco o nada tiene que ver con el sector naval y que, lejos de mantenerse cuando menos el existente en esta última actividad se ha podido ver en este tiempo el cierre o el cese de numerosas compañías. En muy pocas ocasiones se propuso en estas tres décadas la colaboración de una firma estatal como es Navantia con otras foráneas o privadas con el objetivo de consolidar su oferta productiva y, en consecuencia, ganar opciones de ocupación. El primer ejemplo a tomar en cuenta sea tal vez el de las fragatas construidas para Noruega. El acuerdo, que supuso incluso la compra de un pequeño astillero en Bergen para asumir la construcción de varios bloques –que finalmente se hicieron en Ferrol–, fue sin duda el que estableció la norma a seguir, aun cuando eso supusiese la absoluta falta de resultados positivos en el balance económico de la operación. Todo lo demás, la búsqueda de iniciativas empresariales ajenas a la industria naval o de bienes de equipo para suplir las continuas parálisis del sector naval, no ha fructificado en la medida de lo deseado. Tal vez porque, como ya se dijo, pensar al margen de tal actividad es renunciar tanto a lo que aquí se sabe hacer como a la esencia misma de la comarca.
Ahora, el frente abierto por los acuerdos de colaboración se ha demostrado esencial para garantizar mínimos niveles de ocupación. El interés de compañías energéticas como Iberdrola, que por primera vez en los diez últimos años da ocupación en el área civil a la antigua Astano, indica nuevos rumbos para un sector que, sin embargo, no debe renunciar a la construcción civil propiamente dicha.

EL ETERNO RESURGIR DEL NAVAL EN FERROL