SOLO NOS QUEDA FRANCIA

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Con el Rey malito, Conde fuera de juego y Rajoy “sufriendo el desgaste de la crisis en votos y confianza” solo nos queda Francia, ya que Alemania, el Reino Unido y “The New York Times” no hacen más que tirarnos de las orejas y meternos mano (en el bolsillo, claro) mientras la prima sigue aguerrida, la bolsa loca y la vida hecha una p.m.

Así, la próxima, amigos, nos la jugamos en Francia e incluso en el PP ponen todas las velas en contra de Sarko, pues Hollande, aunque sea un rojo y seguramente laico, es el único que le puede plantar cara a doña Angela Merkel y, detrás de él, Irlanda, Grecia, Polonia, Portugal, España y los que quieran mantener –además de su economía– la dignidad de los suyos como país.

Así que pónganse a rezar para que la derecha francesa, con la suma de la extrema derecha, no se salga con la suya que, nunca mejor dicho, es la de ellos… lo que significa que no es la nuestra.

Y es que con esta política dictada desde Alemania – y ahora me pongo fino y les leo unos párrafos del “NY Times”– “la caída del PIB significa que se contrae la economía, baja más la recaudación fiscal, se desploma el empleo lo que conllevará nuevos recortes, y más duros, en un ciclo infernal y destructivo”.

Así que “los dañinos recortes podrían haberse evitado si Merkel y sus desacertados colegas reconocieran de una vez que la recuperación del económicamente debilitado sur de Europa requiere más inversión y menos obsesiones con la aritmética disciplinaria cortoplacista”.

Y que esto lo saben todos, incluidos los que cuentan por los dedos, lo demuestran las últimas encuestas que castigan a Rajoy y a su equipo de gobierno y le rebajan la nota de forma ostensible. Y ¿llamativo, no? las críticas a su política económica se reparten igualmente entre sus votantes y los que eligieron otras opciones políticas en los últimos comicios.

Por si esto fuera poco, en las pausas que deja la discusión sobre la real voluntad del Rey de pegar tiros lejos y muy caros, se discute sobre la posible demolición del Estado autonómico.

Y como, además, la crisis de confianza hacia el presidente del Gobierno, que suspende ante los ciudadanos, no significa un avance de la oposición, tenemos que repetir, una y mil veces, que ¡Viva la France!

 

SOLO NOS QUEDA FRANCIA