DONDE DIJE DIGO...

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Desde su elección como secretario general del PSOE, Pedro Sánchez parece dispuesto a no dejar indiferente a nadie. El nuevo líder socialista se enfrenta con un panorama nada halagüeño para los socialistas. Estos ven como sus resultados distan mucho de mejorar y los colocan cada vez más lejos de los populares. Ya más preocupados por el daño que le puedan causar los partidos que vienen por abajo, como Podemos, Pedro Sánchez parece ir saltando de un charco a otro en su afán por recuperar a su electorado, arañando votos de donde puede. Y para esto, a Sánchez no le importa prometer y prometer, aunque cubriéndose las espaldas de no decir nada que lo pueda comprometer demasiado después. Un ejemplo de esto lo hemos tenido cuando Pedro Sánchez llamaba en directo al presentador televisivo Jorge Javier. Éste, en su programa “Sálvame” se había mostrado indignado con el PSOE, del que aseguraba ser votante desde siempre y al que amenazaba con retirar su voto tras la polémica surgida con los festejos del toro de Tordesillas, ayuntamiento gobernado por los socialistas.
Ante esta amenaza, Pedro Sánchez no dudo en hacer todo lo posible para recuperar el voto de Jorge Javier, incluyendo una llamada a su número personal que acabó siendo puesta en antena en una escenificación próxima al esperpento donde el líder de la oposición se comprometía con el presentador a endurecer la postura frente al maltrato animal, asegurando que nunca se le vería en una corrida de toros. Sin embargo, los asesores de Sánchez le han debido hacer ver que en España también hay muchos aficionados taurinos.
Y no esta la cosa como para perder votos, así que pronto ha salido el secretario general del PSOE a calmar los ánimos de todos ellos afirmando que, de llegar al Gobierno, nunca se acabaría con la fiesta de los otros, promoviendo en su lugar un marco a nivel estatal que regule unos mínimos acerca del maltrato animal. Así, entre dos aguas y sin mojarse, Pedro Sánchez se irá satisfecho a dormir pensando que con esta forma de entender la política como la forma de contentar a unos y a otros puede servirle para recuperar tiempos más gloriosos del PSOE. Sin embargo, es posible que la realidad le demuestre que intentar quedar bien con todos al final sólo sirve para no convencer a nadie.

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