CONCIENCIA CORUÑESA

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Acaba de ver la luz un nuevo número de “Entre tod@s”, boletín editado por Unión Coruñesa. El boletín sigue siendo la conciencia de La Coruña: descubre los defectos de la ciudad, acusa a los culpables, apunta soluciones y brinda ayudas. En la portada, una tristísima foto del Cantón Grande, vacío, anticipo de tres páginas siguientes con fotos de diversos centros comerciales vacíos y otras tantas calles desiertas, con las leyendas: “Negreira ¿tienes algún proyecto? Así no”. Y esta otra: “En La Coruña la burbuja comercial explota. Se cargan el pequeño comercio para apoyar las grandes superficies de incierto futuro”. Después se explica que los políticos no quisieron enterarse de la que se avecinaba y miraron hacia otro lado mientras concedían facilidades a la construir sin medida y sin previsión.

Ahora, cuando todos esperamos con ansiedad el fin de la crisis y el inicio de la recuperación, los coruñeses, en particular, estamos condenados a padecer una nueva burbuja, en este caso comercial, que pondrá en peligro la sostenibilidad económica de nuestra ciudad.

Hace años que Unión Coruñesa avisa de que la proliferación alocada de grandes superficies comerciales mata las esperanzas del pequeño comercio y el cierre de muchos establecimientos desertiza las zonas comerciales. El problema engorda cuando las grandes superficies tampoco puedan soportar su convivencia. Habrán destruido el tejido comercial tradicional y tampoco ellos podrán sobrevivir. El boulevard del Papagayo, el Dolce Vita o el centro comercial de Los Rosales evidencian ya la falta de clientes y, por lo tanto, el deterioro de su propio negocio. Con los centros comerciales de La Coruña pasa como con la Ciudad de la Cultura: no tienen padres.

En otros espacios del Boletín se pega un palo al conselleiro Hernández por el estado del tramo Lonzas-Zapateira y se implica al alcalde, como también se le implica en el eterno cierre de la Torre, en tanto hay lamento general por la paupérrima situación comercial de las calles Real y Barcelona.

Hay páginas para los comités de barrio de Unión Coruñesa, así como de la entrega de 1.000 euros a la Cocina Económica. Hay un recuerdo para la figura egregia y olvidada del coruñés Daniel Carballo Cousido, que tiene deteriorada estatua en Méndez Núñez e hizo muchísimo por la ciudad. En la sección “El periscopio de Marineda” se rompe una lanza por el aeropuerto de Alvedro, en un artículo que termina: “O despertamos, o no nos extrañe ver algún día el Obelisco en la plaza Roja de Santiago”.

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