“Lo sabían todos: al ‘Prestige’ había que meterlo en el primer agujero”

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Marino, y aventurero; cocinero y, como tal, buen comedor, librero y, por tanto un hombre leído. Además Alfonso, cocina para ustedes

A don Alfonso (Ferrol, 1948), le conocí en la Sociedad Cultural-Gastronómica Fonseca disfrutando de su arte culinaria.

Su afición a la cocina se inicia a bordo de un bacaladero, con un cocinero navarro, y se enriquece gracias a su condición de marino, descubriendo que cada país es un universo gastronómico.

 

PREDESTINADO AL MAR

Yo estaba predestinado, explica: nací en Ferrol, hijo de un marinero portugués, madre cartagenera y abuelo pescador; vengo a Coruña a estudiar Náutica y empiezo la aventura, con veinte años, en “El Huracán” un bacaladero de Pebsa. Pescamos durante 176 días seguidos, padecimos un ciclón y temperaturas de veinte grados bajo cero… Mi padre, pescador y marinero en la aldea de Afife ya me había prevenido… pero aquello no podía ni imaginármelo…

De allí pasé a un barco de Campsa repartiendo gasolina y petróleo por las refinerías de Escombreras y Coruña. En 1969, esta vez en la naviera Aznar, empiezo mi etapa americana: Argentina, Chile, Perú en un carguero y, después, Venezuela, Jamaica, New Orleans, Terranova, Canadá, etc.…

 

y a cocinar gaviotas

A bordo del bacaladero, un bou de pesca de arrastre, recuerda Alfonso, me interesé por la cocina gracias a un cocinero vasco-navarro. Este hombre, por ejemplo, hacía algo parecido a lo que hoy llamamos carpaccio con pechugas de gaviota o con hígado de bacalao…

Aproveché mis viajes para ir “enriqueciendo” mi paladar y anotando los platos populares, y los más desconocidos, del mundo que recorría, acompañándolas con los vinos, cervezas, aguardientes, cavas, etc., de cada zona que también es otro universo…

 

la última aventura

Yo probé, hace treinta, cuarenta años, los platos que ahora triunfan en las mejores cocinas de Europa: desde excepcionales clases de marisco de Chile hasta un ceviche peruano…

En 1972, con los galones de capitán, casado y con una hija, vuelve al mar, en el “Monte Urquiola”, un barco mixto que hacía la ruta entre Liverpool, Coruña, Vigo y las Canarias…

Varias galernas, un “embarrancamiento” en la playa de Bahía de la Concepción, el huracán Gladys y otras aventuras acompañaron su vida hasta que cuando la compañía cambió de armador pensó que era mejor dejarlo…

“Hice algunos trabajos – cuenta– llevando barcos nuevos del astillero a los puertos de base y, para combatir el mono, me apunté a la Cruz Roja del Mar en Coruña y, por una carambola de la vida, estuve de jefe de base un par de años donde tuve mi última aventura: fue en 1.982. Fue el 23 de diciembre: un barco había encallado en el puerto de Cervo y la tripulación a salvo… excepto el capitán que no quería abandonar el barco.

Un compañero de la Cruz Roja y yo nos fuimos en un helicóptero Aluete, de una sola turbina e intentamos el rescate durante horas, con grandes olas y un temporal fuerza ocho. La falta de luz impidió el rescate.

Al reanudar la operación, al día siguiente, ya no había rastro del capitán. No me olvidaré nunca de lo baldío de tanto esfuerzo...

LO DEL "PRESTIGE,

"UNA LOCURA"

Fue un desastre. Una locura. Cualquiera, marinero o no, con dos dedos de frente sabe que lo mejor era meter al buque en el primer agujero. Por supuesto que lo sabían los técnicos y los políticos pero pudieron más estos últimos… y otra consecuencia de ese desastre fue cambiar el corredor marítimo de las quince millas.

 

MENÚ PARA LA

RESACA ELECTORAL

Le pido, por último, un par de recetas como remate a la jornada electoral. Prepare usted una cena para los ganadores y otra para quienes han perdido….

“Para los ganadores, ostras escabechadas, lacón de cerco ibérico relleno y un sorbete de champán y para los que no han sido favorecidos en las urnas agua de “carabaña” para preparar la digestión, un consomé para atemperar el estómago y, finalmente, algo dulce: la tarta Sacher, la mejor del mundo…”

Y le dejo entre libros –de aventuras, de cocina, de historia y de mar– pensando, espero, en que nos va a preparar en Fonseca el próximo martes y que recuerdos de sus aventuras nos va a traer, para alegrar la sobremesa. n

“Lo sabían todos: al ‘Prestige’ había que meterlo en el primer agujero”