Un cambio horario al que aún le queda aire

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Seguro que más de uno esta mañana se ha levantado sobresaltado y sin saber muy bien en que hora estaba. Son los efectos colaterales de un cambio de horario al que la Unión Europea ya condenó y que, hace unos días, volvió a resucitar tras descubrir que viajar por el viejo continente iba a ser una locura total, a la vista de que cada país estaba mostrando su predilección por un huso horario que nada tenía que ver con el de su vecino. Por ello, la solicitud de Austria de aplazar hasta 2021 la decisión definitiva sobre este asunto parece haber concitado un gran número de adhesiones. Parece evidente que a la hora de tomar decisiones conjuntas, o se opta por la imposición, o el caos es el resultado más posible.

Un cambio horario al que aún le queda aire