A Kichi le aguan la fiesta los vacilones

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España es un país de vacilones. Fuimos capaces de que, a través de una votación por intenet, ganara el nombre de Blas de Lezo para que se lo pusieran a un barco de la armada británica. Por ello, todos deberíamos saber que las encuestas en la red las carga el diablo. Quien no se percató fue el alcalde de Cadiz, que no está nada contento con que el estadio de fútbol de la ciudad se llame Ramón de Caranza, vinculado al franquismo, y decidió que los ciudadanos propusieran otras denominaciones más “democráticas” para el campo. El problema es que entre las opciones más votadas están “Estadio Francisco Franco” y, lo que tiene que doler, “Estadio Santiago Abascal”. Lo dicho, un país de vacilones.

A Kichi le aguan la fiesta los vacilones