Culleredo corre, pero también va a paso de tortuga

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los ingenieros no han sido capaces todavía de diseñar un vehículo híbrido entre una moto y un coche. Por ejemplo, entre la de Marc Márquez y el de Fernando Alonso. Para el catalán, que va por los circuitos como un tiro, sería una jugarreta muy sucia; en cambio, para el asturiano, una tortuga en la fórmula 1, supondría volver a pensar en los puestos de privilegio. El Ayuntamiento de Culleredo, gobernado casi desde la noche de los tiempos por Julio Sacristán, no necesita ingenieros para alternar la velocidad de vértigo con la lentitud más pasmosa. Por un lado, acaba de descubrir, non vai sen tempo, que Franco es alcalde honorario desde 1939 y ya se prepara para retirarle el título y, por otro, se dispone a pagar toda su deuda, pese a que el plazo aún acababa el próximo año. Contrastes de la vida.

Culleredo corre, pero también va a paso de tortuga