El castañazo de los críticos se llama ahora pucherazo

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LA cosecha de castañas no fue buena este año. Tanto eucalipto polo país adiante ya se sabe las consecuencias que tiene. ¡Ah!, que no fue coas del eucalipto... bueno, pues sería de otra cosa, pero el pobre Apalpador sufrió las consecuencias de esa escasez, porque le hicieron falta castañas dabondo para agasallar a los derrotados en las primarias de En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué. Los críticos se veían cheos, como recién salidos de una boda y ¡zas! el exjuez y virtuoso de la gaita y la zanfoña Luís Villares le papó los petiscos y el xantar. Los críticos ya había anunciado que según fuese el resultado, o sea, si ganamos no pasa nada, pero si perdemos habrá sido a causa de un pucherazo, impugnarían o no, y en ello están. Su actitud no es precisamente un ejemplo de espíritu democrático. Lo normal es felicitar al ganador, olvidar las diferencias y ponerse a su servicio, pero han hecho justo lo contrario. Se ve que entre ellos hay más aprovechados de los que parecía. El carguiño es el carguiño, meu, que no te quepa la menor duda.

El castañazo de los críticos se llama ahora pucherazo