La infelicidad llega a las Baleares

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RAFA Nadal reconoció en su reciente visita a A Coruña que si fijase su residencia fiscal en otro país pagaría la mitad de impuestos, pero también sería la mitad de feliz que en España. Pese a esa confesión, posiblemente hoy, igual que la inmensa mayoría de sus paisanos, ya esté pensando en exiliarse, porque la que se le viene encima entristece a cualquiera. Y es que acaba de asumir la Presidencia del Parlamento balear Balti Picornell, un carpintero que se declara antirreligioso, antimonárquico e indignado a jornada completa. Propugna una federación de repúblicas catalanoparlantes. Es asiduo de Twitter, donde demuestra que de ortografía va muy justito... Una auténtica perla majorica.

La infelicidad llega a las Baleares