Apuntes sobre... el otro

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Mientras no estemos unidos por el espíritu, por las culturas, España será solo los desechos de un Imperio, sus restos, deshaciéndose a lo largo de los siglos.
 Si España, embarazada de sus espíritus. Espriu, Rosalía, Pío Baroja, García Lorca, Delibes, AusiasMarch, Gabriel y Galán, Plá, Unamuno, danzando por los institutos, por el sistema educativo, cada uno con su idioma, con su sentir, convocando a todos los demás, hasta que nos hagan hablar con otra lengua, esa lengua en la que desde niños alguien nos ha enseñado a respetar incluso a aprender, para que nuestro cerebro no sea guerra civilista. A ese sistema educativo le llamaremos riqueza, no separatismo, no imposición. Cómo va a ser imposición aprender catalán, vasco, gallego, castellano, si ellas traen toda una avalancha de juicio, de saber hacer, de vida heredada, de madres que fueron. El último naufragio de nuestra “armada invencible” es el desprecio por lo próximo, por lo vecinal. Hay que agradecer a los políticos ese lenguaje de guerra civil, que siempre les convino ante la falta de enemigos, que solo ha venido a perpetuar, por otros medios, la guerra.
Cataluña se quiere separar de una forma de hablar, de una forma de dirigirse a ella, de la cual yo también me separaría.¿No les pasa a todas las autonomías, al menos a las históricas? Se quiere separar de las frases hechas, de la comparación engañosa con otras autonomías; quiere separar su burguesía orgullosa que ha plantado industrias por toda España de la otra mucho menos demócrata históricamente. Quieren separarse de alguna prensa que parece que ha encontrado una nueva forma de alargar los días y las noches.
Biedma, emparentado con Delibes, ¡qué curioso!, primo lejano, en su poema “Pandémica y celeste” nos dice: “Imagínate ahora que tú y yo muy tarde ya en la noche  hablemos hombre a hombre. Imagínatelo, en una de esas noches memorables de rara comunión, con la botella medio vacía, los ceniceros sucios, y después de agotado el tema de la vida”. ¿Sería mucho pedirle a estos dos? ¿Sería mucho pedirnos a nosotros? ¿Sería mucho pedirle a la prensa?

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