Tengamos fe y esperanza

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Uso el plural pues son muchos los ciudadanos que ante las noticias sobre las negociaciones de PP y PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial a muchos les preocupa.  Otros están hartos de estas luchas intestinas entre los políticos para hacerse con la espada de la Justicia, taparla bien con la venda  y usarla como arma ante sus rivales.

Y a todos,  esta deriva nos hace perder la fe en la Justicia.  Resulta que PP y PSOE están dispuestos a llegar a un pacto si se reparten a partes iguales los veinte vocales. Solamente este chalaneo ofrece ya un retrato que pone en muy mal lugar a la señora de la venda y la espada.  

 Y por si fuera poco  llegan a través de los medios de comunicación  noticias contando  que el Tribunal Constitucional está dividido en dos bloques –derecha e izquierda– algo que se sabía, añadiendo que ahora ya es raro una decisión tomada por unanimidad.

Dice El País que sentencias sobre los asuntos sociales y de derechos fundamentales suelen coincidir con el ideario del PP, partido que como saben tiene una mayoría muy consolidada (claro, por eso se opone a la renovación) y de ahí la urgencia desde los partidos de izquierdas. Una conclusión a estas noticias es que para el ciudadano del común es difícil creer en el sistema. Se acata pues no hay más remedio, pero no es menos cierto que buena parte de la ciudadanía está harta de este asunto, enquistado en el Parlamento por el PP y sus socios. Asustado por lo que se va conociendo y con cierta vergüenza ajena al ser espectadores del espectáculo.

La penúltima: el Tribunal Supremo en contra de la petición de la Fiscalía,  absuelve a Ortega Smith quien en un programa de TVE declaró que las TRECE ROSAS, fusiladas por los franquistas se dedicaban  “a torturar, violar y asesinar vilmente”. Indignación, rabia, vergüenza. Y es que ahora sus señorías juzgarán la quema de una bandera y una procesión pagana protagonizada por grupos feministas.

Recientemente el Tribunal Europeo de Derechos Humanos amonestó a la justicia española por el desequilibrio de género en la cúpula judicial donde por cada cinco hombres solo hay una mujer. Lo peor de todo esto es que es otro capítulo más en una larga lista de advertencias que dejan en mal lugar a uno de los poderes del Estado. Se entiende pues la preocupación  de la ciudadanía. Tengamos fe y esperanza  que necesita tener fe.

Tengamos fe y esperanza