¿Necesitamos otro VAR?

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Primero kilo y medio de acatamiento a las decisiones judiciales y luego trescientos gramos de dudas como cualquier ciudadano que se ocupe de la actualidad o, mejor, que se preocupe de lo que pasa a su alrededor y el resto lo ponen ustedes.
El número de víctimas de violencia doméstica –niños incluido– despachado por un juez, ante las críticas por las fallas en Justicia, con un “no somos máquinas”; el fallo de otro magistrado acusando a la víctima de La Manada o el caso de Pablo Casado donde el Tribunal Supremo ve un posible trato de favor en un auto que mina el núcleo de la investigación del máster o, para pasar fronteras, “la justicia europea autoriza a la Eurocámara a no revelar las dietas de sus eurodiputados” tienen al personal absolutamente perplejo y con un montón de preguntas que, algún día imagino, alguien responderá o explicará.
Y digo yo: si a un arquitecto se le cae una obra, un médico se equivoca de pierna en la sala quirúrgica y un conductor –de tren, autobús o coche ligero–, y no son máquinas, se equivocan suelen tener que responder ante la justicia sin ningún privilegio que, por ejemplo, tuvo el señor Casado.
Y, con su caso Casado, nos tiene a más de uno cabreado… y el resto de la reflexión, cada uno en su casa a la hora de comer. Ah, por cierto, el señor Casado comió con el comisario Villarejo en víspera de las elecciones de dos mil quince. El señor Casado, como se ve, come de todo pero hace mal la digestión y no se acuerda luego de nada.
El personal aún está sorprendido por la reacción de la tropa del Partido Popular al conocer la noticia de que el señor Casado, privilegiado por pasar por el Tribunal Supremo, rompiera a aplaudir cuando, de forma clara, en toda la documentación manejada por los diferentes miembros de la judicatura se repite eso de “trato de favor…”.
Y cabreado, harto, escandalizado con la “penúltima” está el personal: la cúpula policial durante el mandato de Jorge Fernández Díaz al frente del Ministerio de Interior archivó en el año 2015 un informe sobre los negocios del entonces comisario Villarejo.
Cosidó, en aquellos momentos, director general de la Policía, hoy portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, no solo archivó la causa sino que obstaculizó la investigación judicial, como cuenta el diario “El País”.
¡Necesitamos otro VAR para descontaminar la democracia de nuestro doliente país!

¿Necesitamos otro VAR?