EL GOYA

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Si el bueno de don Francisco de Goya levantase la cabeza, volvería a la tranquilidad de su tumba al contemplar que doscientos años después su imagen y nombre acaba en las estanterías de los actuales iconos de la cultura patria. Vería como un tal Bardem, defiende en una entrega de premios una sanidad pública y sin recortes, mientras su sagrada Penelopita da a luz a su vástago en un hospital privado norteamericano regido por judíos.

Y no se crean que manejo información privilegiada, pues me limité a escribir en el Google la frase “parto Penélope Cruz” y allí me encontré un link al Cedars Sinai Hospital de Los Ángeles. Entre otras progresías pueden ustedes comprobar que el referido recinto hospitalario tiene suites, bañeras de relajación, peluquería y servicio de manicura. Es decir, se trata de un auténtico hospital de lujo (Sí, sí, pronúncienlo con la geada de los habitantes de Lugo capital). Y por supuesto, el discurso solidario se realizó en presencia de su adorable madre, la cual pudo asistir a la gala porque ese día no tocaba manifestación con los asesinos de Batasuna.

El pintor aragonés observaría cómo una tal Maribel, vestida como Dior manda, se solidariza con los desahuciados que no pagan su hipoteca, cuando ella misma anunciaba tiempo atrás las ventajas de los créditos hipotecarios para una entidad de crédito llamada UCI, constituida por los bancos Santander y BNP Paribas. Y todo a cambio de una buena remuneración.

Pero el genio, que vivió años convulsos de la historia de España, con dos reyes y un Pepe Botella de por medio, así como una invasión napoleónica, no daría crédito al escuchar a una maja vestida, de nombre Candela y apellido Peña, decir que su padre murió en un hospital público sin una manta y una botella de agua. Y por favor, no me confundan la botella del PP con el mencionado rey francés, hermanísimo del Napo. Entre otras razones porque se refería a un hospital catalán cuya gestión le corresponde al Gobierno autonómico de la Generalitat; dirigido ahora por CiU y antes por un tripartito de izquierdas. Y es que los premios dieron mucho de sí. En fin, salut y forza al canut!

EL GOYA