Mico Rabuñal, en Monty4

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ótems y placeres pétreos” es el título de la obra que el joven escultor Mico Rabuñal (Arteixo,1979) expone en la galería Monty4. Formado en la Escuela Picasso de A Coruña, en la especialidad de Artes Aplicadas a la Escultura, se dedicó luego a la talla en piedra, en la que ha alcanzado una singular maestría, como es visible en esta muestra. La estética y los motivos elegidos entran de lleno en la tendencia del Pop Art, en una versión sui generis, en la que reproduce, con asombrosa fidelidad, objetos de consumo, en mármol, granito y piedra caliza; algunos evocan placeres de la infancia, como los helados Frigo, los helados de corte o los caramelos Sugus; otros traen recuerdos de divertimentos y bromas, como los matasuegras, e incluso hay un homenaje a las páginas de los cuadernos de la escuela y a las gomas Pelikan de borrar; todo un universo de emociones que nada tiene que ver con la grandilocuencia del supuesto gran arte, sino  que nace de las vivencias y marcas que dejan en el  recuerdo las imprescindibles y humildes cosas del día a día. 
Gestos, como el de la cinta de cassette atascada, a la que se intenta hacer girar con un lápiz, quedan inmortalizados en mármol, en la obra “Forward or Reverse” (Hacia adelante o hacia atrás), a la vez que adquieren un significado simbólico de algo definitivamente detenido en el pasado y de una música que nunca volverá a sonar. Una cierta melancolía emana de “Siempre nos quedará Germany”, que es como una blanca página, con restos de borrosa escritura, arrancada de la libreta del tiempo. No faltan los guiños irónicos, como el que se  establece entre “Olé tus huevos”: un corte a la altura de la cadera de un torero vestido de luces oro y rosa y  el gran caramelo, también rosa, “Big Sugar Pussy”, cuya forma evoca la anatomía de esa zona; en ambos casos ha conseguido transmitir al duro granito la sensación de blandura y fragilidad. 
Bajo el aspecto de juego, no falta la alusión crítica, como ocurre con “Hahstag Boom”, donde cuatro explosivos de fiesta envueltos en estrellas azules y barras rojas traen a la memoria juegos políticos menos inocentes y peligros posibles. Claramente alusivo al enfrentamiento entre potencias es “Toma pomada”, en la que un gran tubo de granito, con la bandera de Rusia, aplasta el arrugado y ya medio vacío tubo que lleva la bandera de los EEUU. 
Geología y geometría se dan la mano en la mano en “Yo estuve aquí”, que ofrece un bloque de granito sin desbastar. excepto la zona de la que se ha extraído una  pieza del juego de Tetris. Siete envases apilados de Snipe Nata se convierten en un singular Tótem; “2 Rombos” de biagra Pfizer evocan a la vez placer y censura. Finalmente, el frustrado disfrute, con el consiguiente enfado que hace exclamar “¡Mierda”, encuentra su expresión en el helado que se ha estampado sobre el negro asfalto. La precisión de formas y texturas, el exacto colorido, la hipérbole de los tamaños, el soterrado humor e incluso una cierta ternura convierten estas piezas pop de Mico Rabuñal en únicas y singulares obras de arte

Mico Rabuñal, en Monty4