Presupuestos municipales

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El ejercicio político municipal entra en la etapa final del mandato y se precisa de llegar a acuerdos con la oposición para que el Consistorio de María Pita tenga aprobado su presupuesto para cada área de intervención y que la ciudad no se pare. La verdad que las negociaciones parecen apuntar que no serán fáciles, ni para el gobierno local ni tampoco para la oposición. Los nervios entre las partes están a flor de piel por lo mucho que se juegan todos ellos en el tramo final del mandato municipal y cada uno quiere salir lo mejor pertrechado posible y con las mínimas bajas. Por tanto, cabe suponer que se logrará un acuerdo de mínimos, como mal menor y como mal mayor dejar el presupuesto pendiente para el próximo mandato prorrogando el actual, con lo que la ciudad pagaría las consecuencias en forma de falta de recursos corrientes y de inversiones.
Sin lugar a dudas, la cita electoral de la próxima primavera influirá en los acercamientos a posibles acuerdos entre los distintos grupos y cada uno tensará la cuerda como mejor le convenga, de modo que la posibilidad de llegar a un pacto se presenta complejo y a estas alturas todavía no hay nada definido. Estamos entrando en la recta final y las cosas no están en su el punto de hablar sobre presupuestos en general, sino de acotar determinadas partidas que por su interés tienen mayor importancia sobre el conjunto de las cuentas presupuestos, a fin de salvar a la ciudad de una completa parálisis en pagos, inversiones y salarios.
La complejidad con la que parte el Partido Socialista, fiel apoyo de los mareantes, está en saber quiénes son los destinados a liderar la próximas candidatura a la Alcaldía. Por el momento los socialistas tienen graves problemas de índole interna y tampoco convencen a sus propios votantes, los cuales no desean que se siga ofreciendo la ayuda desmedida que hasta ahora se brindó a la Marea. Por tanto en las urnas serán muy críticos con sus políticos y exigirán algo más que ser mera muleta de una formación que nació de forma casual y desaparecerá del mismo modo en que apareció. 
Es de suponer que los socialistas exijan al final de este mandato los presupuestos razonables que la ciudad necesita para su desarrollo y no dejarla con un corsé y falta de todo lo imprescindible para el buen relanzamiento de la propia urbe. En este caso se afinará la puntería sobre los presupuestos y la Marea no lo tendrá tan fácil como en años anteriores sino se repliega a lo que el Partido Socialista le exija. Estos últimos han tenido una oportunidad de oro para haber tenido un alcalde de sus filas al frente de La Coruña y han desperdiciado la oportunidad más factible que jamás hayan tenido, por su cerrazón a llevar la contraria a los populares, dos partidos tan diferentes como distantes, condenados a entenderse por el bien común y han hecho un flaco favor a sí mismos. Los presupuestos y su aprobación o no dependen de los ánimos con que se enfrenten sus responsables.

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