Una ciudad en la que no hay baches

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EL todopoderoso Caballero, don Abel, se va recuperando del estado de shock en el que entró cuando su sobrino Gonzalo ganó las primarias del PSdeG. Su triunfo no solo le afectó por su vertiente  política, sino también porque suponía un atentado a los principios de la familia tradicional, ya que el tío pasaba a estar a las órdenes del sobrino. El alcalde se va restableciendo, ya vuelve a hablar y afirma cosas como: “Los ayuntamientos queremos más competencias, ya no somos aquellos concellos que solo reparaban baches”. Qué suerte tienen los vigueses de que se los reparen, porque en otros municipios... FOTO: abel caballero | aec

Una ciudad en la que no hay baches