El DNI del partido populista

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Através de la tele –en una especie de túnel del tiempo– Fraga nos cuenta que fundó un partido “populista” y, otro día, la prensa de Madrid añade que es el partido preferido por los católicos y que “tiene dos almas”.
Ya conocíamos lo de “de Madrid al cielo”, reformado ahora por un “desde Génova al cielo” y también nos informó “El País” de que a los votantes del partido católico y populista, la corrupción les resbala. Pero ¿robar no era pecado, señorito? Pueden decir que todo empezó con un cofre de oro, acompañando al incienso y la mirra y que los tiempos cambian.
De pequeño te encanta el día de Reyes, la llegada de San Valentín, el ratoncito Pérez y las fiestas de cumpleaños. Al llegar a la edad adulta, por eso que te cuentan desde la publicidad –“practique la costumbre social del regalo”– comprendes lo del vino, el bolso, el coche o los sobresueldos en “B” y si llegas a ser “alguien” ya pasas a las mordidas en Valencia (la penúltima treinta y pico de millones en obras que nunca existieron, pero que acabaron, según confesión de un empresario, en amor al piadoso partido que incluye en sus estatutos la palabra “cristiano” y en sus actos una serie de favores a sus santos favoritos –medallas a sus vírgenes– y como cosas más terrenales la reunión del Gobierno con una delegación episcopal hablando de las reformas en educación, para estar a bien con el más allá… sin renunciar a todo lo que hay que tener en el “acá”.
Lo que nos cuentan los periódicos es que en esas dos almas del partido –anda, coño, como Errejón e Iglesias– , hay “pelea” entre los cristianos de Mayor Oreja y el Opus Dei, enrolado en el llamado tea party.
Y ahora, en estas fiestas donde los regalos se mezclan con los villancicos, los langostinos  y el ribeiro (en algunos casos el Vega Sicilia, que aún hay clases) nuestro cristiano Gobierno quiere repartir su oro con sus amigos más queridos: Abertis, ACS, Sacyr, Bankia etc. y con dinero público rescatan autopistas de gestión privada.
Lo que los rojos llamarían la nacionalización de negocios que no son rentables. Naturalmente en su día el Gobierno dijo que a los ciudadanos no nos costaría ni un euro. Otra mentira y van… Se confiesan y punto pelota. Señor, no los perdones, pues saben muy bien lo que hacen. Al parecer sus votantes, no.

El DNI del partido populista