RAJOY, AUDAZ VADEADOR

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¡Fuera Rajoy! Se oye alrededor. Alguna prensa, tertulianos, empresarios, políticos y vaticinadores funestos señalan su fin. Todos saben qué debe hacer y lo imponen como deber inexcusable. ¡Lo demanda España y obliga un patriotismo bien entendido… y cuántos aspiran a la Moncloa! No importa haber sido el partido más votado o que le haya negado cien veces antes del canto del gallo.
Hace un par de días aludía a los mitológicos ríos griegos ante tantas voces que intentan imponerse al presidente en funciones. Primero debe salvar el Aqueronte para alcanzar el infierno de gobernar, pagando al barquero Caronte una moneda tal como postulan los críticos a su gestión pública. Después, escuchar los lamentos de tantos hipócritas y corruptos nadando en el río Cocito. Por último, sobrellevar a los ciudadanos que tras beber en el río Leteo, olvidarán las cosas que hizo el pontevedrés rescatando el país, salvando pensiones, recuperando puestos de trabajo, facilitando una balanza comercial e industrial competidora.
Pero los españoles somos desagradecidos. Nos mata el feroz individualismo de buscar la verdad cuando es necesario hacerlo colectivamente. No aprendemos y buscamos tres pies al gato… Tal esos populistas emergentes que por vías lenistas y AVE seductor aspiran a devorar nuestra democracia conseguida gracias a mil sacrificios y renuncias. No quiero asustar a nadie con respecto a este apestado Mariano Rajoy que simplemente invoca reciprocidad de trato. ¿Quieren nuevas elecciones? Él no las impone. Los tozudos son los otros que quieren el chocolate del loro. Al frente de la función pública lo que importa más es dar hombres a los cargos, que dar cargos a los hombres como están haciendo los antisistemas en las instituciones que presiden.
¿Mirar desde la cima, no da distinta perspectiva?

RAJOY, AUDAZ VADEADOR