Dan asco

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un expolicía, investigado por sus propios compañeros, y que está en la cárcel, conocido como la cabeza visible de las llamadas “cloacas del Estado” cuando unos y otros mandaban (PSOE, PP) tiene en sus archivos la suficiente mierda, envuelta en corrupción, para hacer temblar todas las estructuras del país. Van desde ayuntamientos, diputaciones, parlamentos hasta la misma Meca, adonde llegó el AVE que tantas comisiones repartió desde muy arriba hasta llegar al subsuelo.
Este hombre tiene colgados, como una ristra, a cientos de políticos que han protagonizado la vida española durante las últimas décadas donde los españoles aguantamos timos, trampas, robos, estafas como la de los sellos, las preferentes, Gürtel, ERE, Campeón, Lezo, Púnica hasta otros más que no aguanta el papel tanta merdé…
Y hay, además de los papeles de ese sinvergüenza apoyado por el poder años y años, políticos en la cárcel unos, investigados otros, “acojonados” muchos más, pues llegó la hora de agitar otra vez el ventilador. Pero hay más para acabar el cuadro: un expresidente que mintió en sede judicial; un partido que está señalado como una máquina, una banda, para delinquir.
Por cierto: el PP de Rajoy, que heredó Casado, aforó en 2014 al rey Juan Carlos, colándolo en una ley sobre la racionalización del sector público y ahora, ¡qué tropa, señor!, califican de fraude la maniobra idéntica de Sánchez que pretendía eliminar el veto presupuestario del Senado.
Y todo esto, que da asco, que nos lleva al vómito, nos aparece estos días al lado de la noticia (contada por Infolibre) que informa del aumento de sueldo a diputados y senadores en mil euros al año (viene a ser el sueldo de dos precarios y es la segunda subida desde 2010) y que el acuerdo de este aumento de sueldo se aprobó en una reunión de las mesas del Congreso y Senado celebrada a puerta cerrada. Acuerdo que, ¡faltaría más!, entró en vigor el pasado mes de julio.
Esto pasa mientras el subempleo se afianza como la nueva plaga del mercado laboral y frena la subida del salario. De todos no, claro… de los de siempre.
Hace falta una regeneración total para que los ciudadanos de a pie recobremos la fe en las instituciones, la esperanza en nuestros políticos y el compromiso de vigilar a quienes nos administran a través de los controles que la ley permite. Hacerse oír en la calle para callar tanta corrupción, tanto asco. Se puede. Claro, que se puede.

Dan asco