CORALES

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El pasado domingo, en el Rosalía de Castro, brillantísimo concierto coral dentro del ciclo programado por el Ayuntamiento. Aforo completo. Muchas familias, jóvenes y niños (día crucial por acontecimientos deportivos, entre ellos victoria blanquiazul en su visita al feudo vigués). Actuación de corales. Animaciones Brotons presentó “Los chicos del coro de Saint-Marc”, cuyas voces dieron vida a la deliciosa película francesa que relata las venturas y desventuras, éxitos y fracasos de aquellos hospicianos alojados desde entonces en nuestros corazones.

Brevísima interpelación femenina para explicar dos comparecencias: la anunciada en el cartel oficial y la colaboración participativa del grupo herculino “Coro Cantábile”, dirigido por el maestro Pablo Carballido del Camino; al piano, Alberto Miguélez Rouco. Éxito rotundo. Explosivo. Gozo del público al cotejar las empastadas interpretaciones corales con las bufandas del Depor que lucían los chicos y chicas. Piezas a capella y a piano. Exactitud. Acorde. Armonía.

Después ocupó lugar en el escenario la coral gala, conducida por un inspirado director y un preciso pianista encauzando el río musical y sus bellas resonancias sinfónicas. Sin duda el acento francés conserva la añoranza del cantautor sudamericano que confesaba predilección por el idioma del Moliere. Música religiosa, profana, popular, nostálgica, evasiva, concentrada, rítmica, ratonera, bailable. Treinta voces con nueve solistas que abren el alma y la conmueven. Recordemos: “Ave María” de Schubert, “Granada” de Lecuona, el “submarino amarillo” de los Beatles, entre otras muchas. En la pieza de propina el famoso “Canta y no llores”, coreado también por los espectadores. El cierre corrió a cargo de ambas corales que al unísono aludieron al tiempo, la felicidad y la esperanza con emotivas partituras.

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