Recordar es necesario

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Aquella película de Garci –”Solos en la madrugada”– que nos sugería que “no se puede estar cuarenta años hablando de los otros cuarenta años”, una referencia muy común en el entonces postfranquismo, pues estaba reciente la dictadura y que vuelve a la actualidad en fechas muy señaladas pues son parte –dolorosa e inquietante– de la historia actual.


Hoy, 23-F, los que tenemos cierta edad recordamos “la noche de aquel día” –llamada también la noche de los transistores– con guardias civiles en el Congreso, tanques en la calle y buena parte de la población confinada en su casa temiendo lo peor y, también por qué no decirlo, otro grupo esperando la vuelta atrás. Y es que la “peli”, bautizada como “sermón laico en la España después del franquismo” sirvió como espacio de reflexión para muchos españoles.


Y, volvemos al título que abre este balcón, es demoledor escuchar en la tele a mozalbetes, muchos universitarios, que no saben cuántas provincias tiene España; que significó el franquismo o que pasó el 23-F., por citar páginas de la historia reciente de este país.


Y es que no hace mucho un grupo de militares jubilados nos hacían recordar aquel día como hoy de hace cuarenta años y, más recientemente, nostálgicos del franquismo, partidarios de Hitler y Mussolini, con el pretexto de honrar a la División Azul, reivindicaron el fascismo y el nacismo.


Ya hay quienes hicieron las cuentas de aquel acto –un golpe de Estado, con armas y por representantes de una institución nacida para proteger a quienes les paga – repasando el juicio, las sentencias, los indultos y los silencios que pedían a gritos una investigación más rigurosa.


Al calor de la fecha se han escritos comentarios y libros donde se explica aquel momento como crucial para la consolidación de la democracia. Dejando también algún jirón en la solución judicial del asunto.

Ángel Muñariz nos cuenta en su libro que “hubo varias maniobras conspiratorias desde élites de la sociedad civil, que han quedado en las sombras”.


Curiosamente en este país dependiendo del tiempo en que se juzgan las cosas se puede investigar, opinar, criticar. El humorista Queque lo dijo en su programa: se puede criticar al bisabuelo de Felipe VI pero debes tener cuidado si juzgas, opinas, criticas, preguntas, a sus descendientes.


Aquí, desde este balcón, creemos que es necesario recordar y reflexionar. Ustedes mismos. 

Recordar es necesario