La crispación favorece a los dos extremos

Calvo e Iglesias, en un intercambio de opiniones | aec
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Pablo Casado no gana para disgustos mientras a los muchachos de Vox no hacen más que darles motivos de celebración. Y luego ya sabemos que se saltan las normas en plena euforia y acaban con un acta policial. El último barómetro del CIS refleja una caída de los populares de caso dos puntos de intención de voto en solo treinta días. Apoyos que recoge Vox, al que parece que la crispación generalizada le va bien para lo suyo. Igual que la confrontación a los combativos chicos de Pablo Iglesias. Airear sus peleas internas con el PSOE les vale para subir medio punto; suficiente para que sigan con la estrategia. Casado, por su parte, tendrá que esperar a la próxima encuesta para ver si su plan de romper con el pasado cambiando de sede le sirve para que la corrupción de entonces deje de perjudicarle, tal como dice. Aunque a lo mejor es que su proyecto, o incluso él, no gustan. Que hable el pueblo y nos saque de dudas.

La crispación favorece a los dos extremos