El derribo del viaducto de la ronda de Nelle cumple un año con “beneficio para todos”

Aspecto actual del cruce de la ronda de Nelle con la avenida de Finisterre | pedro puig
|

El próximo lunes, día 22, se cumplirá un año desde que empezó a demolerse el viaducto de la ronda de Nelle, un hito que los vecinos demandaban desde hacía décadas y que, una vuelta al Sol después, califican como “un beneficio para todos”.


La presidenta de la asociación vecinal Entre Rondas, Isabel Fouz, asegura que la eliminación de esta estructura “ha cambiado completamente la zona” y hace un balance “positivo en todos los sentidos”. “En su momento no niego que fuese muy útil pero ahora ya no lo era y para los vecinos no tener los coches a la altura de la ventana es ganar en calidad de vida”, apunta.


Fouz apunta que el lugar se ha humanizado con acierto, colocando bancos y árboles, lo que redunda en un beneficio para los comercios. “Había bajos que estaban totalmente tapados y han ganado visibilidad, además de que los ruidos y la suciedad se han reducido y eso también invita a pasear por la zona”, señala.

La representante vecinal define el antiguo viaducto como “un monstruo a la altura de las casas” y añade que incluso muchos conductores han trasladado su satisfacción con la nueva disposición del lugar.


Quejas desde el primer día

El viaducto estuvo en funcionamiento desde 1978 hasta 2020 y desde un primer momento hubo protestas ciudadanas en contra de la estructura por los ruidos del tráfico en las viviendas.


En ese momento la demanda de mejores conexiones de circulación en la ciudad lo hacían necesario pero la bajada en la intensidad del tráfico en la zona fue progresiva desde 2003, tras abrirse la Tercera Ronda, y el año pasado se procedió a eliminarlo.


El Gobierno de Inés Rey preveía invertir 1,2 millones de euros en el derribo pero finalmente fueron 893.000, de los que solo el 40% se dedicó a la demolición en sí. El resto se empleó en reurbanizar el cruce y adecentar su aspecto, acercando la ronda más a la idea de un bulevar que a la de una vía rápida.


El Ayuntamiento herculino descartó una rotonda por ser demasiado pequeña para los autobuses y colocó semáforos. Además, ya no es posible girar hacia la izquierda para tomar la avenida de Finisterre cuando se circula por la ronda de Nelle, sino que hay que desviarse por Vista Alegre o Vila de Cee, dependiendo del sentido de la circulación en que se viaje. El espacio se completa con hasta 25 árboles y carril bici.

El derribo del viaducto de la ronda de Nelle cumple un año con “beneficio para todos”