Pablo Casado rompe con el antiguo Partido Popular y se va de casa

La sede de Génova | efe
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Cuando uno quiere un cambio se va a la peluquería y se pone en manos del profesional de turno, sabiendo que puede acabar con veinte centímetros menos de melena y un color nunca antes visto al mirarse el espejo. Si se va de casa lo que está haciendo es romper la relación. Y eso es, precisamente, en lo que anda Pablo Casado, que ha hecho las maletas y deja la sede de Génova. “No debemos seguir en un edificio cuya reforma se está investigando”, argumenta, en una especie de gesto simbólico con el que quiere insistir en la transparencia y la pulcritud de su partido. Del actual, se entiende. La ruptura es con todo lo que había antes de su llegada al poder. Cuando está en juego el futuro político no hay amigos ni agradecimientos a los que allanaron el camino. Solo se pone tierra de por medio.

Pablo Casado rompe con el antiguo Partido Popular y se va de casa