UN PROCESO IRREVERSIBLE

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Tanto el alcalde de A Coruña, Carlos Negreira, como el presidente del Puerto, Enrique Losada, tienen muy claro que el acuerdo firmado entre Repsol y la Autoridad Portuaria supondrá la completa desaparición del centro de la ciudad de las instalaciones de la petrolera. Es cierto que el convenio contempla solo el traslado del 60% de su infraestructura, pero es un primer paso y, ahora mismo, ya se está negociando el definitivo. A nadie se le escapa que la millonaria inversión que llevará a cabo la empresa muestra claramente la apuesta que ésta realiza por Langosteira y, de igual modo, resulta ridículo imaginar a Repsol duplicando sus instalaciones con dos sedes diferentes en la ciudad. El proceso del traslado es lento, pero, a estas alturas, se puede afirmar que también es irreversible.

UN PROCESO IRREVERSIBLE