Las verdades duelen

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Nuestra obligación como principal grupo de la oposición en el Ayuntamiento de A Coruña es controlar la labor del gobierno e informar a los ciudadanos sobre lo que está pasando en su Ayuntamiento.  Esta semana hemos plasmado en un folleto lo que venimos denunciando desde hace más de un año y medio. Hemos trasladado a la ciudadanía un mensaje que venimos repitiendo desde hace mucho tiempo. Hemos denunciado una de las vergüenzas del gobierno mareante: el chiringuito de Ferreiro, la antigua prisión puesto en manos de sus amigos.
Hemos trasladado a la ciudadanía que la Marea mandó elaborar las bases del concurso público “a partir da iniciativa de Proxecto Cárcere” tras seleccionar la propuestas “de interese” y “depurar” otras que eran “inconvintes”. Los entrecomillados no son nuestros; son del informe de la directora de la Asesoría Jurídica del Ayuntamiento.
Hemos trasladado a la ciudadanía que en el mencionado informe admite su autora que don Xiao, edil de Urbanismo, anunció la adjudicación a Proxecto Cárcere antes incluso de que el proceso hubiese acabado. Todo muy transparente, participativo, limpio y perfumado. 
Hemos trasladado a la ciudadanía que el proceso de adjudicación está plagado de numerosas irregularidades que ponen en tela de juicio su legalidad y desde luego ponen en evidencia que desde el punto de vista ético no se han hecho las cosas bien. Una vez más, han disfrazado de legalidad un proceso para entregar un edificio público a los amigos, al igual que reparten cientos de miles de euros entre sus amigos firmantes del Manifiesto de la Marea. Desde luego no nos parece ni justo ni ético, por lo que nuestra obligación es contarlo y denunciarlo porque va en contra de todo lo que y desde luego contrario al programa de la Marea. Una cosa es predicar y otra dar trigo.
La campaña no ha gustado entre las filas mareantes y podríamos entender su enfado si no se nos hubiese borrado de nuestra memoria aquel glorioso periódico de 2015 en el que abundaban las acusaciones de corrupción contra miembros del gobierno local que les permitió arañar, con sus mentiras un puñado de votos unos meses antes de las elecciones. A Ferreiro le duele su honor, solo el suyo. La verdad duele. Andar repartiendo el dinero público entre los amigos es lo que tiene. Es cierto que el informe de la Asesoría Jurídica rechaza nuestro recurso. El argumento es irreprochable: el PP no votó en contra de la adjudicación. Mire que lo intentamos, pero nos encontramos con un inconveniente. No pudimos votar en contra porque no se llevó a pleno. No hay más preguntas.
Lo que le trae de cabeza al Gobierno de la Marea es que sigamos denunciando lo que pasa en María Pita y ahora hemos dado un paso más. Nosotros sabemos manejar las redes sociales. En este caso, la más tradicional. Hemos puesto en los buzones de miles de coruñeses una verdad como un templo. Con una foto que deja en evidencia a los concejales de la Marea, a muchos asesores, a un puñado de los firmantes del manifiesto y a alguno más que pasaba por allí. Recogemos el guante. Nosotros tomamos rumbo al Contencioso.

Las verdades duelen