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EN el PPdeG hay algún remolino que preocupa a Feijóo y que su lugarteniente Rueda es incapaz de suavizar. Confían, como predica Rajoy, que sea el tiempo quien se encargue de reconducir las ansias secesionistas de Baltar II y vuelva la paz a Ourense. En el PSdeG las discrepancias son mayores y más profundas y no quedarán resueltas cuando se convoque la elección de secretario xeral. Es en AGE, el matrimonio político de Beiras con los comunistas, donde sí reina la unidad… por ahora.

EL alcalde de Vigo ha salido en tromba y amenazante contra la Xunta tras divulgarse que el flotel que iba a construir Barreras para Pemex podía ir a Navantia. Incluso Feijóo ha matizado el cambio de astillero y procurará que Pemex dé más tiempo a la empresa viguesa para que siga buscando avales…

LOS parlamentarios enxebres no han tenido más remedio que asumir que todos sus generosos emolumentos paguen al fisco. Lo otro era una vergüenza…

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