Un estado alarma que se parece poco al anterior

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Tal como estaba previsto, ya tenemos nuevo estado de alarma. Nuevo en todos los sentidos, porque se parece poco al que se decretó el pasado mes de marzo. Para empezar, porque esta vez no implica, al menos de momento, un confinamiento general. Lo que ya es un alivio para muchos, que siguen teniendo vía libre para ignorar las súplicas de que limiten sus movimientos y sus contactos todo lo posible. Además, serán los gobiernos autonómicos los que se encarguen de gestionar la lucha contra la pandemia en sus territorios. Al Ejecutivo central no le salpican los errores de quien lo haga mal y a los que les vaya bien se pueden atribuir todo el mérito; casi todos ganan. Por último, a falta de lo que diga el Congreso, este estado de alarma tiene una fecha límite: el 9 de mayo. Con este calendario definido de principio y final Pedro Sánchez se evitaría el tener que buscar apoyos para cada una de las prórrogas que fuesen necesarias. Y todos nos ahorraríamos los debates de “y tú más” que tuvimos que sufrir en abril y mayo. FOTO: pedro sánchez anuncia el nuevo estado de alarma | efe 

Un estado alarma que se parece poco al anterior