La repentina incontinencia de los lucenses

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TAL vez sea consecuencia de radiaciones que emitan las piedras de la muralla o quizá de vapores que despida el Miño, pero el caso es que en la ciudad se ha desatado un general descontrol vesical. Hasta diez multas firmó en un solo día la alcaldesa por orinar en la calle... Pero a lo mejor no hay que pensar en motivos extraños para esa incontinencia, sino en que los jóvenes son un poco incívicos de más, pues los ríos suelen correr por las zonas de copas, donde abundan más los de veintitantos que los de setenta y pico.

La repentina incontinencia de los lucenses