Y la mesa de los pactos se convierte en comisión

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Hay que reconocer que Pablo Casado se zafó bien de la encerrona que le tenían montada en Moncloa. El presidente del PP ha conseguido llevar la mesa para el pacto de reconstrucción al Congreso, reconvertida en Comisión. De este modo no solo consigue esquivar la mala imagen de evitar el pacto sino que, además, logra que los encuentros para este gran acuerdo se realicen con luz y taquígrafos, a la vista de todos los ciudadanos. Lo único malo es que, a estas alturas, ya nadie duda de que ni esta comisión ni antes aquella mesa servirán para nada. En el fondo, no hay una auténtica voluntad política de acuerdo entre formaciones absolutamente antagónicas y que, además, se sienten muy a gusto siéndolo. Y no es que hubiera más feeling entre Manuel Fraga y Santiago Carrillo que entre Casado y Pablo Iglesias. Lo que había antes era una voluntad de sacrificio de lo propio por el bien común y ahora, lo único que nos encontramos en el triste panorama político patrio es la lucha por el rédito electoral. Y así nos va. FOTO: Casado, en el plasma de Pedro Sánchez | moncloa

Y la mesa de los pactos se convierte en comisión