Cómo hacer felices a las cucarachas

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está claro que Kim Jong Un está obsesionado con demostrar que tiene unos misiles muy gordos. Su enfermedad mental es solo equiparable con la de su homólogo Donald Trump, cuya fijación rayana en la obsesión se centra en anunciar una y otra vez que piensa destruir Corea del Norte. Y, mientras tanto, la humanidad vive con el corazón encogido ante la perspectiva de que ambos tarados tienen a su alcance el botón rojo ese capaz de desatar el holocausto nuclear que de por finiquitada a la humanidad. Las únicas que deben estar tranquilas en el planeta deben ser las cucarachas, capaces de sobrevivir a la radiación. FOTO: Kim Jong Un | aec

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