Del llanto al calvario

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EL tierno herbicida, Pablo Echenique –“yo soy muy del amor y esas cosas, pero la mala hierba hay que extirparla”–, echó la primera lagrimita. Pedro “La sonrisa” Sánchez no incluyó a ningún podemita en el Gobierno y eso le hizo llorar contrariado. “El PSOE no nos ha comunicado nada. Yo creo que la apuesta de Sánchez es clara, un gobierno monocolor. Esta no es nuestra opción”, tuiteó. Pataca minuta, que diría Caneda, en comparación con el solo de plañidera que se marcó Pablo, antes Pablo Manuel, “Viva la Gente” Iglesias. Además, de plañidera mala, pero mala de maldad: “Ha tardado 24 horas en olvidarse de quién le ha hecho presidente. Moncloa será un calvario para él”. Sánchez ni le contestó, pero a lo mejor lo hace con hechos y no modifica los permisos de maternidad y paternidad –por el interés te quiero, Andrés– que con tanto ahínco reclama el el líder de Podemos. Por cierto, como los mellizos le salgan llorones, eso sí que va a ser un calvario; sobre todo por las noches. 

Del llanto al calvario