Compromiso activo

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Demasiados daños han causado los numerosos abusos bancarios y las ejecuciones hipotecarias, no solo a las miles de familias damnificadas o afectadas sino también al propio sistema sanitario y al judicial. Muchas familias se han quedado con enfermedades o dolencias crónicas como consecuencia de estas actuaciones y los juzgados se colapsaron ante las miles de denuncias interpuestas para poder recuperar su patrimonio, tanto el mobiliario como el inmobiliario.
Mientras tanto, actualmente, y según datos del propio gobierno, en nuestro país hay 4,5 millones de españoles que están en riesgo de pobreza y un 11% de la población sufre pobreza energética. En este sentido el papa Francisco dice que “uno puede ser pobre, pero no puede perder nunca la dignidad”.
A pesar de todo es muy difícil, para muchas de esos millones de familias en situación de vulnerabilidad poder mantenerse con la dignidad necesaria, máxime en una sociedad cada vez más pendiente de la macroeconomía, de las empresas del Ibex 35 y de los intereses de las multinacionales en vez de luchar por blindar y garantizar los derechos sociales del tan cacareado Estado del Bienestar, del que hacen gala nuestros gobernantes y muchos de nuestros representantes políticos, principalmente en épocas electorales.
Ya está bien de seguir mirando para otro lado o simplemente para nuestro ombligo. Una sociedad no cambia sino hay un compromiso activo de la sociedad civil. Los ciudadanos no podemos estar sometidos, de manera pasiva y como meros observadores, a la discrecionalidad del poder político. Tenemos que tomar parte activa, abandonando el sofá de casa y tratando de cambiar y mejorar las condiciones de las personas que tenemos más cerca de nosotros. No hace falta largarse muy lejos de nuestros propios domicilios habituales para ver injusticias y vulneraciones constantes de derechos fundamentales.

Compromiso activo