MONOGRAFICO DVORÁK

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Tras los interesantes meses pasados en cuanto a directores se refiere, Jesús López Cobos –principal invitado de la OSG– hizo otra aparición en Palacio con un programa dedicado al compositor checo Antonin Dvorák. Antes de comenzar, introdujo el programa con una breve guía argumental de las tres primeras piezas, a las que clasificó como poema sinfónico. Expuso la temática conductora a través de intervenciones de los músicos y de esta forma tan efectiva el público entendió un poco mejor la partitura.

A pesar de que circula la teoría de que los intérpretes no deben dirigirse al público, no acabamos de entender el porqué y opinamos de forma opuesta, pues cualquier explicación de una obra sirve de ayuda para comprender mejor las profundidades del compositor, máxime si el expositor es un músico de prestigio, como López Cobos, del que siempre hay que aprender. Sus interpretaciones están dirigidas desde una elevada atalaya intelectual, marcando con pulcritud y guiando a los músicos de forma taxativa. Aquí no hay lugar para la confusión: todo el concierto de memoria.

Los op 91, 92 y 93 –En la naturaleza, Carnaval y Otelo– se sucedieron sin solución de continuidad, respetando el público las indicaciones de Cobos. En estos movimientos vimos a una Orquesta definida, estructurada y renovada. Cuando los músicos tienen delante a un director de categoría se hace notorio en sus actitudes: en la conjunción de los ataques, en su atención hacia el director y la música y, en general, en todo el ambiente positivo que circula en el escenario. Claro que no todos de entre ellos reaccionan igual.

Tras el descanso la “Sinfonía nº 7 en Re m op 70”, o lo mejor del concierto, no tanto por Cobos como por la pluma de Dvorák, que edificó una magnífica y perfectamente estructurada sinfonía. Convenció la colocación de secciones, con violines en ambos lados, cellos y violas en el centro y contrabajos a la izquierda del escenario, pues el resultado mostró el papel de ambas secciones de violines y sus diálogos, a veces concertados y otras apoyando armónica y melódicamente segundos a primeros. Como ejemplo la pequeña progresión melódica de la sección P del Op. 92. Gran noche de música.

MONOGRAFICO DVORÁK