Subámonos al bus eléctrico

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Cada dos autobuses eléctricos ahorran un barril de petróleo al día. O sea 365 barriles al año. Por lo tanto cada millón de buses eléctricos ahorrarán 500.000 barriles diarios, que es la cantidad a la que China va de manera acelerada. 

Actualmente, existen más de 2.200 buses eléctricos en circulación en Europa y aproximadamente 400.000 en todo el mundo, el 99% de ellos en China.  Cada cinco semanas, las ciudades chinas, añaden más de 9.000 autobuses eléctricos públicos de emisiones cero. Nuestro compromiso con los acuerdos de París para la reducción de emisiones de efecto invernadero debería empezar a notarse también con el transporte público.

La clave siguiente es no producir esa electricidad con carbón o fuel. Galicia ya produce más de la mitad de la energía muchas horas del año con energía verde. Y, en cualquier caso, ese problema de generación no dependería de Maria Pita.

Hay ciudades españolas que llevan dos años usando distintos fabricantes, para recorridos cortos y altas frecuencias o recorridos largos. Madrid ha comprado recientemente autobuses chinos  y en este año la empresa de transportes dispondrá de 93 vehículos eléctricos en su flota, Barcelona ha comprado el ietram de la carrocera Irizar una de las mejores opciones españolas actuales y con varios premios. Pero no solo las grandes ciudades, Badajoz cuenta con una de las mayores flotas de autobuses eléctricos en España. Pamplona, Irún, Valladolid o Bilbao circulan un buen número de autobuses 100% eléctricos.

A los autobuses híbridos, como los que prueba la Compañía de Tranvías, podríamos llamarlos de hibridación “suave” ya que sigue utilizando un motor tradicional con gasto de gasoil superior a los 30 litros cada 100 kilómetros y una reducción en el consumo en el entorno del 8 al 10%, reducción que cualquier autobús nuevo sin ser híbrido también consigue. Por lo que la compañía puede usarlos como un escalón intermedio en los próximos años de transición hacia la movilidad 100% eléctrica, pero en temas tecnológicos se necesita analizar en profundidad las propuestas y posibles soluciones a la sustitución de cualquier flota pues en juego está la contaminación de nuestro aire. 

Ahora mismo con la tecnología disponible hablamos de un problema estrictamente económico como es el mayor coste de un autobús eléctrico 100% y las instalaciones de recarga necesarias.  Esa es la razón de que la colaboración financiera público privada sea determinante en este tipo de proyectos avanzados. Es nuestro deber desde María Pita ser ágiles y modificar el nuevo clausulado de la concesión futura solicitando determinadas directrices sobre la flota. Tampoco debe de darnos miedo utilizar fondos públicos, llegado el caso, como ayuda a la empresa concesionaria futura, y desde luego solicitar en los nuevos pliegos determinadas características para los autobuses que prestarán el servicio, ya que los buses más eficientes pueden costar el doble o el triple que un autobús tradicional, y la clave siempre será que esto se explique bien a los ciudadanos.

La propuesta más avanzada que afecta a Ayuntamiento Coruña solo tiene una dirección y es la compra de autobuses eléctricos 100% progresivamente, es el presente y hacia ahí va el mercado. La única excusa desde la empresa concesionaria tiene que ser el posible coste y nunca la tecnología disponible.

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