“Cómo mueren las democracias”

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El chat en el que un cretino -“un chusquero pasado de copas”, dice Sabater- amenazaba con fusilar a 26 millones de españoles eclipsó el contenido de las cartas que unos militares retirados enviaron al Rey en las que manifiestan su preocupación por la unidad de España, que ellos consideran en peligro, y citan el acoso a la Monarquía, la falta de transparencia, la degradación de la democracia… 

Es posible que esos militares llegaran a esa conclusión tras escuchar “Vamos a Madrid para tumbar el régimen y crear la República vasca” (Otegui-Bildu) y el mantra de Esquerra “ho tornarem a fer” -la declaración de independencia, como en 2017-. O después de las palabras de Felipe González y otros políticos a derecha e izquierda que acusan al Gobierno de pactar “con quienes quieren dinamitar España”. 

No me atrevo a decir si los militares tienen razón o exageran. Tampoco sé si esta promoción de retirados del ejército incumplió ordenanzas y reglamentos de las Fuerzas Armadas. Pero, si se admite su derecho a la libertad de expresión el contenido de las cartas no justifica el revuelo levantado en el seno del Gobierno y entre algunos medios y comentaristas que mentaron la bicha de “ruido de sables”. Entre otras razones porque los temores que ellos dicen que genera la situación política actual son los mismos que expresan muchos analistas y ciudadanos, preocupados por el futuro de España. 

Por eso, elevar a categoría el chat indecente de una minoría irrelevante de militares retirados para concluir que atentan contra la estabilidad y la democracia es tan extravagante como el mismo chat, salvo que el objetivo sea desviar la atención de otros asuntos. La propia democracia consiguió que el riesgo de una asonada de militares en activo sea igual a cero y pensar en un levantamiento de los militares retirados es absurdo, ni merece consideración. El punto de inflexión fue el 23-F que acabó con toda tentación de intervención militar en la política española

Pero tampoco se debe echar al olvido lo que dicen. En el libro “Cómo mueren las democracias” (Ariel, 2018) Steven Levitsky y Daniel Zibbaltt sostienen que las democracias están en peligro por “el deslizamiento de los gobiernos hacia el autoritarismo y el debilitamiento de las instituciones esenciales”. Como la Monarquía en España, que es el núcleo del modelo de Estado. 

Debilitar la división de poderes y las instituciones, rehuir el control del Parlamento, controlar la información y huir de la transparencia puede que no pongan en peligro la unidad de España, pero degradan la democracia. 

Son alarmas citadas por estos dos profesores de Harvard que es posible también conocieran los militares firmantes de las cartas. 

“Cómo mueren las democracias”