Castigo a la sinceridad

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LOS americanos saben tan poco de fútbol que hasta creen que se llama soccer. En cambio, lo saben todo sobre las películas, a las que ellos llaman films. Mezclando esa ignorancia con esa erudición podrían rodar un largometraje sobre un equipo de béisbol al que el árbitro o los árbitros –vaya usted a saber cuántos hay en el deporte que algunos llaman pelotabase– chulean un partido y a cuyos jugadores multan por quejarse. “El precio de la verdad” podría titularse. La versión española, “Cornudo y apaleado”, estaría ambientada en el fútbol. En ambos casos el equipo protagonista vestiría camiseta blanquiazul, sería del noroeste del país y se enfrentaría a un conjunto de la capital. Por cierto, el Comité de Competición ha sancionado a Garitano, a Babel y a Joselu con 1.500 euros por decir que el árbitro le robó al Deportivo el partido del Bernabéu.

Castigo a la sinceridad