Mascarilla

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La mascarilla nos acompaña a todos los lados, sean estos espacios abiertos y cerrados, para mantener nuestra seguridad y la de los demás a salvo, con motivo de la pandemia que nos azota del Covid-19. Hacer este acto simple aparte de ser un complemento de moda en estos difíciles momentos, nos salva de padecer o contraer el virus que está afectando a toda la humanidad y no entiende de clases sociales, ni tampoco de edades, el virus se contrae por las vías respiratorias de modo preferente, pero también se pude colar por falta de higiene en lo que tocamos o hablamos, cuyas esporas quedaran por un tiempo en nuestras ropas, hasta que alguien se acerque y se contagie, por lo que debemos mantener la alerta de forma continuada y lavarnos las manos frecuentemente. Sin retirar nunca la mascarilla de nuestro rostro.

Cuando se esté en un local cerrado, la mascarilla debe en todo momento seguir en su espacio vital, protegiendo las vías respiratorias, en el momento de ingerir alguna bebida o vianda, la podemos retirar un instante y acto seguido volver a colocarla en su sitio, nos protege y protege a todos los que se hallan a nuestro alrededor. Es incómodo, por supuesto, pero nos aporta seguridad de que ni nos contagiamos ni tampoco contagiamos a los demás. No hay que olvidar que la mascarilla salva vidas, mientras no salga al mercado una vacuna eficaz.
Ahora bien, en nuestra sociedad existe mucha irresponsabilidad a la hora de ser coherentes con el momento crucial que padecemos y si no somos capaces de tener presente nuestros actos, seguiremos colapsando el sistema sanitario y a su vez habrá que aguantar las medidas que el gobierno instaure, para hacer efectivo lo que una buena parte de la población no es capaz de hacer, ser responsables en unos momentos tan difíciles como los actuales.

En este apartado de irresponsabilidad, se halla un buen número de ciudadanos, que hacen deporte en las vías públicas, corren, sudan y van por medio de los demás peatones sin su mascarilla, pese a ser obligatoria en los espacios comunes, a todo el mundo, otro tanto, pasa con los ciclistas que van en manada y no respetan el espacio peatonal de la acera y la ocupan a su albedrío, también sin la correspondiente mascarilla y esto acontece en todos los paseos de nuestro entorno, ya sea el municipio coruñés, como el oleirense y otros muchos en lo que al parecer, no les importa, por la falta quizás de presencia policial que les multe y les exija que respeten al peatón lleven su mascarilla y vayan separándose del resto de la gente que pasea. Cuando hacen sus ejercicios.

En definitiva, la sociedad o una buena parte de ella cumple con lo indicado, pero para la otra, la normativa está para no cumplirse, es un dilema con el cual el peatón sensato tiene que pelear cada día y en cada momento que sale a la calle, para hallar la sorpresa de que hay gente que no cumple lo mandado, para ello está la guardia municipal y hacer cumplir la norma a todo recalcitrante que no lo haga y que se multe al que se salte la normativa por sistema, que no son pocos, es la única forma de que se cumpla, cuando se va al bolsillo duele y entonces parece que se comprende mejor lo que no debe hacer, el que la mascarilla brille por su ausencia.

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