Un día sin coches y con atascos

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Es automático, cuando en una ciudad se organiza eso de la Semana de la Movilidad, que inevitablemente incluye eso de un día sin coches, se producen los mayores atascos del año. Y es que con eso de cerrar algunas calles a la circulación para que los peatones puedan caminar por el asfalto, pues el resto de la urbe, se colapsa. Eso pasó el pasado viernes en A Coruña, cuando alguna cabeza pensante del Ayuntamiento decidió que las tres de la tarde era una hora más que magnífica para cerrar a la circulación todo el centro. Y, automáticamente, el resto de la ciudad se convirtió en un inmenso atasco en el que, por cierto, quedaron atrapados muchos miles de trabajadores que tras una semana de trabajo lo único que querían era llegar lo antes posible a sus casas para comer y comenzar su tiempo de descanso. Eso sí, la estampa de dos calles vacías tal vez, para el organizador, compense el ver todas las demás abarrotadas de vehículos.

Un día sin coches y con atascos