Las corbatas continúan muy lejos de Soto del Real

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IGNACIO González, delfín, según el decir madrileño, y golfiño, según el decir galaico, de Esperanza “Metomentodo” Aguirre, disfruta desde hace una temporada de los privilegios que la selecta cárcel de Soto del Real ofrece a sus clientes. Ya no luce trajes de corte italiano, ni corbata, pero no impide que por sus recursos judiciales se vaya sabiendo cómo le va la vida. Por ejemplo, se ha conocido que su obsesión es empaquetar a la coruñesa por consanguinidad –su padre y su abuelo lo eran– Cristina “Supertatoo” Cifuentes, a la que ha querido culpar del mayor pelotazo de la Gurtel. Pero la pelota llevaba efecto y le ha rebotado en la cara, pues ella le ha entregado al juez la documentación que refleja como el Gobierno de González amañó el pelotazo por el que Correa cobró 25 millones. El expresidente tendrá que seguir esperando para anudarse una corbata.

Las corbatas continúan muy lejos de Soto del Real